Puede ser una paradoja titular una actividad que va a versar sobre la
contaminación acústica con el nombre de la “contaminación silenciosa”, pero es
cierto que está ahí, que somos el segundo país más ruidoso tras Japón y que apenas
despierta el interés en los medios de comunicación, o sin ir más lejos en los
propios colegios. Y es que no somos conscientes de las consecuencias que trae
la contaminación acústica para el medio ambiente. Desde la alteración de
hábitats donde viven ciertos animales que requieren de unas condiciones
específicas para poder proliferar hasta los cambios en el carácter que pueden
afectar al propio género humano. Por ello hemos realizado un trabajo con el fin
de concienciar al alumnado de la importancia de entornos en los que predomine
un adecuado nivel de sonido.
Vamos a diseñar un juego a modo de
loto sonora donde pretendemos que los niños y niñas discriminen el silencio,
los sonidos agradables al oído humano y los ruidos o sonidos que pueden alterar
el sentido antes mencionado.
Comenzamos trabajando con ellos la
técnica del torbellino de ideas para que vayan haciendo una primera
discriminación entre las tres categorías y sean ellos mismos los que pongan los
ejemplos.
Una vez elaborados dos listados, el
correspondiente a ruidos y el correspondiente a sonidos agradables comenzamos a
repartir los distintos ejemplos para que sea el alumnado el que los dibuje para
posteriormente diseñar nuestra loto sonora.
Ahora, ayudándonos del pegamento en
barra, vamos colocando los distintos dibujos de manera aleatoria sobre un trozo
de papel continuo.
Una vez pegados los dibujos, debemos
elaborar círculos de tres colores
diferentes. Asociaremos los colores de la siguiente manera: el negro lo
utilizaremos para los ruidos, el celeste para los sonidos agradables y el
blanco cuando se produzca el silencio absoluto.
El
siguiente paso consiste en grabar los sonidos con los que estamos trabajando en
un CD para de esta manera poder dar paso al juego.
Ha llegado el momento de jugar, los
alumnos y alumnas saldrán, darán al play del reproductor y escucharán lo
reproducido. A continuación debe buscar el dibujo que representa al sonido en
el mural y decidir qué tipo de círculo le corresponde, recordamos que el negro
es para los ruidos , el celeste para los sonidos agradables y el blanco para el
silencio. Toman un poco de masilla adhesiva y colocan cada círculo en el lugar
correspondiente.
A veces existían sus dudas, y había que pararse a
pensar un poquito.
Esperemos que además de pasar un rato
divertido les sirva para tomar conciencia de la contaminación acústica y de la
importancia de un medio ambiente saludable.















